La Ley de Segunda Oportunidad regula tres tipos de BEPI. El BEPI, o beneficio de exoneración del pasivo insatisfecho, es el mecanismo que permite cancelar todas aquellas deudas que el insolvente no puede afrontar.

Se trata de un beneficio que concederá el juez. Lo que implica que no es potestativo. Dicho de otro modo:

  • El beneficio de exoneración del pasivo insatisfecho solo se concede en los términos y condiciones establecidos en la Ley. Lo cual implica que cada tipo de BEPI exige el cumplimiento de unos requisitos, como analizaremos en este artículo.
  • Además, es la autoridad judicial quien lo reconoce. De modo que no se trata de una cuestión negociable, como ocurre en el Acuerdo Extrajudicial de Pagos. Es decir, el BEPI es obligatorio para todos los acreedores, incluyendo los acreedores públicos como Hacienda, la Seguridad Social o los Ayuntamientos.

En definitiva, cuando hablamos del BEPI nos referimos a la verdadera cancelación de deudas por medio de la Ley de Segunda Oportunidad, que además puede alcanzar a la responsabilidad solidaria de los avales.

Veamos qué formas de cancelación de deudas reconoce esta norma, así como el alcance y requisitos de cada tipo de BEPI.

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Efectos comunes del beneficio de exoneración del pasivo insatisfecho

El proceso de Segunda Oportunidad se inicia, en la práctica totalidad de los casos, con la solicitud de un Acuerdo Extrajudicial de Pagos (AEP). Este acuerdo permite al deudor renegociar tanto sus deudas como las condiciones de pago con sus acreedores.

Por tanto, el éxito y alcance del AEP dependerán del éxito de las negociaciones, facilitadas por el mediador concursal. La asistencia de un buen abogado puede resultar clave en esta primera etapa.

Cuando el AEP no tiene éxito, el propio mediador concursal convocará el concurso consecutivo. Se trata de un procedimiento judicial en cuyo seno puede solicitarse el beneficio de exoneración del pasivo insatisfecho (BEPI).

Será el Juez Concursal quien valorará las condiciones en las que se tramita el concurso y verificará el cumplimiento de condiciones. Dependiendo de la solvencia del deudor, las condiciones del BEPI serán más o menos favorables.

Como es el Juez quien ampara esta etapa del proceso, su decisión afectará a la totalidad de los acreedores. Esto incluye a Hacienda y la Seguridad Social, que suelen ser titulares de las deudas más cuantiosas de los autónomos en situación de insolvencia.

Los diferentes tipos de BEPI recogidos en la Ley de Segunda Oportunidad

Como decimos, los efectos y alcance del BEPI dependen de la solvencia del deudor. Así, la Ley de Segunda Oportunidad regula 3 tipos de BEPI:

  1. BEPI definitivo. En este caso el deudor puede hacer frente a ciertas obligaciones. En consecuencia, cubierta la parte protegida de sus créditos, el resto se podrá cancelar automática y definitivamente.
  2. BEPI provisional. Se reserva para los casos en que el deudor carece de solvencia. La parte protegida de los créditos se incluirá en un plan de pagos, cuya duración puede extenderse hasta 5 años. Si el plan se cumple, las deudas quedarán canceladas para siempre.
  3. BEPI discrecional. Se trata de una modalidad especial, reservada para los casos en que el deudor ha incumplido su plan de pagos. Lo llamamos discrecional porque no se otorga automáticamente al cumplir ciertos requisitos. Es el Juez quien puede otorgarlo o no, atendiendo a las circunstancias de cada caso.

Veamos los requisitos generales y de cada tipo de BEPI, así como sus efectos particulares.

Requisitos generales

En primer lugar, la Ley de Segunda Oportunidad impone unos requisitos generales para acceder al proceso de cancelación de deudas. Estos son:

  1. Ser persona natural en situación de insolvencia. En este sentido, la norma se reserva para particulares y autónomos, ya que las empresas deben acudir al concurso de acreedores.
  2. Haber tramitado el concurso consecutivo, concluyendo por liquidación o insuficiencia de masa activa.
  3. No incurrir en causas de incompatibilidad, que incluyen:
    1. Declaración de culpabilidad del concurso (esta causa es subsanable).
    2. Condena en sentencia firme por determinados delitos en los últimos 10 años.
    3. Haber solicitado un AEP, concurso u homologación de un acuerdo de refinanciación en los últimos 5 años.
    4. Tener deudas superiores a los 5 millones de euros.

Siempre que cumplamos estos requisitos generales podremos acceder al BEPI. El tipo del BEPI que podremos solicitar dependerá de otros requisitos particulares, que analizamos a continuación.

El BEPI definitivo

Como decimos, el BEPI definitivo está disponible para los deudores con mayor solvencia. Así, deberán pagar:

  • Todos los créditos contra la masa y los privilegiados.
  • Si no se intentó el AEP, pagar el 25 % de los créditos ordinarios.

Si se cumplen estas condiciones se concederá el BEPI definitivo. Es decir, no se trata de una cuestión discrecional, sino que se cancelarán las deudas de forma automática y para siempre.

El BEPI provisional

En los casos en que el deudor no tenga solvencia para cumplir los anteriores requisitos, todavía podrá solicitar el BEPI provisional. Para ello deberá:

  • Someterse a un plan de pagos. Su contenido es similar al del AEP y su duración máxima es de 5 años.
  • No haber incumplido las obligaciones de colaboración concursal, rechazado oferta de empleo adecuada en los últimos 4 años ni obtenido el BEPI en los últimos 10.
  • Aceptar la inscripción del BEPI en el Registro Público Concursal durante un plazo de 5 años.

Como decimos, en este caso el insolvente tendrá que cumplir el plan de pagos. Una vez cumplido, el mediador concursal lo comunicará para que el BEPI se eleve a definitivo.

El BEPI discrecional

Por último, si el deudor no consigue cumplir su plan de pagos pero ha dedicado al menos la mitad de sus ingresos embargables al mismo, el Juez podrá conceder discrecionalmente el BEPI.

En este caso la asistencia de un abogado especialista en cancelación de deudas se hará mucho más importante. Tengamos en cuenta que este es el único escenario donde la  cancelación de deudas no está garantizada, de modo que es el más arriesgado de los tipos de BEPI recogidos en la Ley de Segunda Oportunidad.

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